CIUDAD

Tras tres días bajo el agua, enfermedades ya comienzan a afectar a familias del norte de Machala


Dolores estomacales, picazón en la piel, molestias respiratorias y otros problemas de salud comenzaron a preocupar a los habitantes de los barrios del norte de Machala, luego de permanecer tres días con sus viviendas inundadas.

Dolores estomacales, picazón en la piel, molestias respiratorias y otros problemas de salud comenzaron a preocupar a los habitantes de los barrios del norte de Machala, luego de permanecer tres días con sus viviendas inundadas.

Las familias de La Primavera, sus distintas etapas y sectores aledaños aseguran que perdieron enseres, continúan con dificultades para acceder a agua potable y alimentos y esperan atención médica para enfrentar las consecuencias de la emergencia.

El agua ingresó a las casas y alcanzó niveles de hasta la cintura en algunos puntos, según relataron los moradores. Aunque el nivel comenzó a descender en determinados sectores, los afectados deben lidiar con la humedad, los malos olores, la presencia de mosquitos y la contaminación que dejaron las aguas acumuladas, mezcladas en algunos casos con residuos de los baños y alcantarillas.

La preocupación de los habitantes coincide con las advertencias epidemiológicas difundidas por el Ministerio de Salud Pública (MSP), que identifica varias enfermedades que pueden presentarse después de las inundaciones, principalmente por el contacto con agua contaminada, el consumo de alimentos o líquidos en mal estado y la proliferación de mosquitos.

MORADORES

Cristina Molinero, una de las habitantes afectadas, contó que la emergencia ha golpeado especialmente a los niños y a las familias que no tienen otro lugar donde permanecer. Aseguró que sus hijos comenzaron a presentar molestias en la garganta y que varias de sus pertenencias quedaron dañadas.

“Necesitamos una solución. Estamos inundados y nuestros hijos están enfermos. No tenemos ni dónde dormir, nuestras cosas están dañadas y esto es inhumano. No podemos salir de la casa, no tenemos agua ni comida y llevamos dos noches sin poder descansar”, manifestó.

Martha Palacios relató que, después de permanecer durante horas dentro del agua, comenzó a sentir picazón en la piel, dolor de cabeza y molestias estomacales.

Señaló que el problema se agrava porque los habitantes no cuentan con agua potable suficiente y tampoco han recibido la atención médica que esperan.

“Nos ha tocado estar con el agua arriba y se nos dañaron todas las cosas. Ni siquiera tenemos agua para tomar. Muchas personas tampoco tienen qué comer y hay demasiados mosquitos. A mí ya me empieza a doler el estómago y la cabeza”, expresó.

Una situación similar describió Luis Chimbo, quien aseguró que su esposa presenta síntomas como gripe y erupciones en la piel.

“Mi esposa también está enferma. Le ha dado gripe y hasta salpullidos. No ha llegado un tanquero, un kit de alimentos ni ayuda física para las familias”, sostuvo.

Mary Ponce, habitante del bloque 7, afirmó que quienes viven en las plantas bajas fueron de los más perjudicados, pues el agua ingresó a sus casas y destruyó sus pertenencias. También manifestó su preocupación por la aparición de enfermedades y la posible presencia de dengue.

“Una semana sin agua potable, tres días inundados y las enfermedades ya aparecieron. Aquí se habla del dengue y necesitamos que lleguen brigadas médicas para que entren a las casas y vean lo que realmente ha sucedido”, expresó.

Wellington Lapo, por su parte, señaló que el agua dejó malos olores y residuos en las viviendas, por lo que pidió labores de limpieza y desinfección. Afirmó que algunas familias tuvieron que salir por sus propios medios cuando el nivel comenzó a subir y que entre los afectados había niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

“Las enfermedades ya están apareciendo después de tres días inundados. En las viviendas hay un olor terrible porque entró agua de las alcantarillas y de los baños. Hemos perdido muchas cosas y necesitamos que vengan a ayudarnos, que desinfecten las casas y que envíen brigadas médicas”, manifestó.

ENFERMEDADES

La información epidemiológica difundida por el MSP advierte sobre los riesgos sanitarios asociados con las inundaciones. Entre las enfermedades que pueden aparecer en las primeras 24 a 72 horas figuran las enfermedades diarreicas agudas. También se mencionan el cólera, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y las parasitosis intestinales, como las causadas por Giardia y amebas.

Otra de las enfermedades que genera preocupación es la leptospirosis, una infección que puede transmitirse cuando el agua contaminada con orina de animales infectados entra en contacto con heridas en la piel o con las mucosas.

El Ministerio también advierte sobre la posibilidad de infecciones respiratorias y afecciones cutáneas. La humedad, el contacto prolongado con agua sucia y las condiciones de hacinamiento en los albergues pueden favorecer problemas como dermatitis, micosis y otras infecciones de la piel.

En cuanto al dengue, el riesgo puede aumentar posteriormente, debido a que el agua estancada facilita la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor de esta enfermedad.

La información epidemiológica señala que las enfermedades transmitidas por vectores pueden manifestarse en un periodo aproximado de siete a 15 días después de la inundación.

PERSONAS ATENDIDAS

En la información proporcionada por el MSP sobre la emergencia también se reportó que 106 personas fueron atendidas en albergues de Santa Rosa, El Guabo y Machala.

En Santa Rosa se habilitaron tres espacios: el refugio Los Helechos, la casa comunal de la ciudadela Santa Rosa y el albergue Reina del Cisne.

En El Guabo se mencionaron dos puntos de acogida: la Junta Parroquial de Barbones y la Unidad Educativa Eloy Alfaro. Mientras tanto, en Machala se reportaron dos espacios: el Coliseo 3000 y la Universidad Técnica de Machala (UTMACH).

La atención en estos espacios resulta importante para las familias que tuvieron que abandonar sus casas o que todavía no cuentan con condiciones adecuadas para regresar.

Marco Espinoza,

morador del sector:

“Los tres días que pasamos inundados fueron terribles, un infierno sobre el agua. Hubo personas que sufrieron golpes y caídas, y adultos mayores que tuvieron que salir del sector porque era imposible vivir en esas condiciones. Quienes tenemos cisternas tuvimos que vaciarlas y limpiarlas”.

Luis Chimbo,

morador del sector:

“Vino personal de la Cruz Roja, pero solamente para tomar nombres. No ha llegado ayuda física. No ha venido un tanquero ni nos han entregado kits de alimentos. Aquí ya hay personas enfermas. Mi esposa también está enferma, tiene gripe y le han salido salpullidos. Está mal, no ha llegado la asistencia que necesitamos”.

Martha Palacios,

moradora afectada:

“Ya me empieza a picar la piel porque nos ha tocado permanecer dentro del agua, que nos llegó bastante arriba. Se nos dañaron todas las cosas y ni siquiera tenemos agua para tomar. Muchas familias no tienen qué comer y hay demasiados mosquitos. A mí también me empieza a doler el estómago y la cabeza”.

Mary Ponce,

moradora afectada:

“Llevamos aproximadamente una semana con problemas de agua potable y tres días inundados. Las enfermedades ya están apareciendo y nos preocupa el dengue. Hay personas con discapacidad que no podían salir de sus viviendas. Necesitamos que lleguen las brigadas médicas y que entren a las casas”.

Wellington Lapo, morador de La Primavera:

“Después de tres días inundados, las enfermedades ya están apareciendo. El agua de las alcantarillas y de los baños ingresó a las casas y dejó un olor terrible. Hemos perdido nuestras pertenencias y necesitamos que desinfecten las viviendas. Tengo 17 años viviendo aquí y nunca había pasado algo así, ni siquiera con otros aguaceros”.