Las inundaciones que afectan a Machala también golpean la actividad comercial.
Las inundaciones que afectan a Machala también golpean la actividad comercial. En los mercados de la ciudad, los vendedores reportan dificultades para conseguir productos de primera necesidad, incrementos de precios y una considerable disminución de las ventas por las complicaciones de movilidad que enfrentan los compradores.
Durante un recorrido por los centros de abasto, comerciantes señalaron que la situación afecta especialmente a quienes venden pescado y mariscos, debido a las dificultades para conseguir mercadería y a la reducción de las faenas de pesca. Las legumbres, la papa y la yuca también presentan problemas de abastecimiento.
A las consecuencias de las lluvias se suma la situación agrícola en determinadas zonas de la Sierra, donde, según los comerciantes, la falta de precipitaciones afecta la disponibilidad de productos que se distribuyen en los mercados de Machala.
La emergencia también obligó a trasladar temporalmente a los comerciantes del mercado mayorista hacia los exteriores del mercado Buenos Aires, luego de que el agua inundara las instalaciones. Desde ese punto se mantiene la distribución de mercadería hacia otros centros de abasto.
Pescado más caro
Sonia Ordóñez, comerciante de pescado, aseguró que la actividad de su negocio se ha reducido drásticamente. Según explicó, la escasa presencia de compradores y las dificultades para abastecerse han dejado a los vendedores con jornadas prácticamente sin ingresos.
Uno de los productos que registra un incremento es el tollo. Ordóñez indicó que anteriormente lo adquirían al por mayor a precios de entre $1,40 y $1,60 por libra, mientras que actualmente sus proveedores les ofrecen el producto a $2,60. La diferencia representa un aumento de aproximadamente un dólar por libra frente al precio habitual de compra.
La comerciante señaló que el incremento dificulta mantener un margen de ganancia, por lo que en ocasiones prefieren no recibir mercadería. También mencionó problemas para conseguir pescado grande, como corvina y albacora, además de escasez de tollo picudo.
Según Ordóñez, los precios comenzaron a subir hace aproximadamente un mes. Entre las explicaciones que reciben de sus proveedores están la menor disponibilidad de pescado y las dificultades para salir a pescar. Sin embargo, estas causas requieren confirmación directa de los pescadores.
Comerciantes
registran pérdidas
La reducción de las ventas agrava las dificultades económicas de quienes trabajan con alimentos perecibles. Ordóñez afirmó que, durante los días de inundaciones, las ventas de algunos comerciantes han llegado prácticamente a cero.
Ante la falta de compradores, los vendedores deben revisar el estado de la mercadería, colocar hielo al pescado y limpiar o congelar los productos que todavía pueden conservarse. Estas medidas buscan evitar pérdidas mayores, aunque no garantizan que todos los alimentos puedan comercializarse posteriormente.
María Huzhu, comerciante de mariscos, relató que durante los últimos tres días sus ingresos diarios han sido de apenas entre $6 y $10, cuando anteriormente podía vender alrededor de $100 en una jornada normal.
Huzhu explicó que la escasez afecta al camarón, las conchas y distintas especies de pescado. Entre los productos que todavía consigue, aunque en cantidades limitadas, mencionó la corvina, la cachema y las caritas. La poca mercadería disponible y la ausencia de compradores mantienen a los comerciantes en una situación económica complicada.
La sequía en la Sierra
Viviana Tuárez, dirigente de la Asociación 18 de Enero, explicó que las dificultades comerciales no se originan únicamente en las inundaciones de Machala. También existen problemas relacionados con la falta de lluvias en zonas de la Sierra, desde donde llegan varios productos agrícolas.
Entre los alimentos que, según la dirigente, presentan dificultades de abastecimiento están las legumbres, la papa y la yuca. La disponibilidad de estos productos depende de las condiciones de las zonas productoras y de su posterior traslado hacia los mercados de la provincia.
Tuárez advirtió que la reducción de la oferta puede provocar incrementos de precios, lo que afecta tanto a los comerciantes como a las familias que acuden a comprar alimentos. Cuando disminuye la cantidad de productos disponibles, resulta más difícil mantener los precios habituales.
La dirigente añadió que las consecuencias se extienden a distintos sectores del comercio. Los vendedores deben enfrentar dificultades para conseguir mercadería, mientras que los consumidores encuentran obstáculos para llegar a los mercados y realizar sus compras con normalidad.
Mercado mayorista
Las inundaciones también afectaron las instalaciones del mercado mayorista, donde el agua complicó las actividades de comercialización. Como medida temporal, los comerciantes fueron trasladados hacia los exteriores del mercado Buenos Aires.
Tuárez explicó que en ese punto se concentran los mayoristas que reciben y distribuyen los productos hacia otros mercados de la ciudad. El traslado permite mantener las actividades de abastecimiento mientras persisten los problemas en las instalaciones habituales.
La dirigente recordó que, durante las recientes inundaciones, el agua ingresó al mercado mayorista y alcanzó las zonas donde se encontraba la mercadería. La situación dificultó el trabajo de los comerciantes y representó un riesgo para los alimentos.
Mientras tanto, Tuárez indicó que el mercado central ha logrado mantener sus actividades en mejores condiciones. Sin embargo, la recuperación del comercio dependerá de que mejoren las condiciones de movilidad, se normalice el abastecimiento y los compradores puedan regresar a los centros de abasto.
Los comerciantes esperan que la situación mejore en los próximos días para reducir las pérdidas económicas y recuperar sus ventas. Por ahora, la escasez de determinados productos, los costos de adquisición y las dificultades para movilizarse mantienen la preocupación entre quienes dependen de los mercados para sostener sus ingresos.
Viviana Tuárez, dirigente de comerciantes:
“No solamente las inundaciones nos han perjudicado, sino también la sequía. En la parte de la Sierra no está lloviendo y ese es un gran problema para traer las legumbres. El invierno nos perjudica totalmente en el comercio”
Sony Ordóñez, comerciante de pescado:
“Estamos cero ventas. El negocio ha bajado en un 90 %. El toyo, que antes comprábamos al por mayor entre $1,40 y $1,60 la libra, ahora nos lo entregan a $2,60. Como el precio no da para poder trabajar, no lo recibimos”.
María Huzhu, comerciante de mariscos:
“Ya tenemos tres días sin ventas. He vendido $6, $7, $8 y hasta $10 diarios, cuando antes vendíamos alrededor de $100. Hay poco pescado, camarón y conchas, y si no vendemos los productos a tiempo, se dañan”.