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Inundaciones dejan 2.406 viviendas afectadas en El Oro y pérdidas de enseres en Machala


Muebles, colchones, electrodomésticos y artículos del hogar terminaron acumulados en las calles de La Primavera, al norte de Machala, tras las inundaciones que afectaron a este sector.

Muebles, colchones, electrodomésticos y artículos del hogar terminaron acumulados en las calles de La Primavera, al norte de Machala, tras las inundaciones que afectaron a este sector. Las familias reportaron pérdidas económicas de entre USD 1.000 y USD 3.000, mientras que el último informe de situación (SITREP) de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos registró 2.406 viviendas afectadas en la provincia de El Oro.

Pérdidas económicas

Las inundaciones provocaron daños en los bienes que las familias adquirieron durante años. En La Primavera 2, los moradores permanecieron entre tres y cuatro días con agua dentro de sus viviendas, según sus testimonios.

La magnitud del perjuicio se refleja en una estimación referencial del costo de los enseres domésticos. Un televisor representa USD 300; un juego de sala, USD 300; una refrigeradora, USD 200; una cocina, USD 150; un dormitorio, USD 800; un comedor, USD 300; y otros artículos, USD 300.

Estos valores suman USD 2.350 por hogar. Si se aplica ese monto a las 2.406 viviendas afectadas en El Oro, el resultado alcanza USD 5.654.100.

No obstante, esta proyección supone la pérdida total de los artículos considerados en cada vivienda. Por tanto, no constituye un balance oficial de daños y tampoco incluye reparaciones de infraestructura, vehículos, herramientas de trabajo ni gastos médicos.

Familias perdieron

sus pertenencias

Marco Mora, representante de las manzanas 6 y 7 de La Primavera 2, relató que el agua ingresó durante la noche y sorprendió a los moradores, quienes no tuvieron tiempo suficiente para colocar sus pertenencias en lugares seguros.

El dirigente calculó pérdidas cercanas a USD 1.000 en su hogar, entre una lavadora, taladros, soldadoras y otras herramientas que utilizaba para trabajar.

También señaló que uno de sus vecinos sufrió perjuicios que podrían alcanzar los USD 3.000, debido a los daños en electrodomésticos y mobiliario.

Las pertenencias inservibles terminaron en las aceras y calzadas. Según Mora, maquinaria y volquetas retiraron alrededor de 20 cargas de desechos durante las primeras jornadas, pero las familias continuaron con la limpieza de sus viviendas.

El dirigente también cuestionó la falta de asistencia para reemplazar los artículos perdidos y señaló que el sector enfrentó dificultades con el suministro de agua potable durante cuatro o cinco días.

Equipos de trabajo

destruidos

Osvaldo Guamán, morador de la manzana 7, relató que el agua alcanzó cerca de un metro de altura y permaneció en su vivienda durante cuatro días.

Entre sus pérdidas mencionó muebles, computadoras, equipos de internet y otros instrumentos de trabajo. Aunque consiguió proteger un televisor, no pudo evitar que el agua dañara sus equipos informáticos.

El ciudadano también recordó que los moradores cerraron la avenida La Primavera como medida de protesta para exigir atención de las autoridades.

Guamán cuestionó la falta de respuestas sobre las pérdidas materiales y pidió que se considere la situación económica de las familias que perdieron sus pertenencias.

Por su parte, Francisco Paredes explicó que consiguió rescatar algunos artículos porque despertó cuando el agua comenzó a ingresar a su vivienda.

Sin embargo, perdió roperos y otros muebles. Como referencia del costo de reposición, indicó que un armario de tres cuerpos puede alcanzar los USD 600.

¿Es posible recuperar

los muebles?

Ante la cantidad de mobiliario desechado, Arcesio Manchay, propietario de la carpintería Alfimueble, ubicada en la calle 10 de Agosto, entre Bolívar y Pichincha, explicó que el tipo de material determina las posibilidades de recuperación.

El especialista señaló que gran parte de los muebles que observó en las calles estaban fabricados con aglomerado o cartón prensado, materiales que absorben humedad, se hinchan y pierden resistencia tras el contacto prolongado con el agua.

A diferencia de estos productos, las estructuras de madera sólida, como laurel, guayacán o nogal, presentan mayor resistencia, aunque también pueden sufrir deterioro si permanecen sumergidas.

Manchay explicó que un mueble de madera sólida puede alcanzar una vida útil de unos 30 años, según sus condiciones de uso y conservación. En cambio, los muebles de aglomerado que sufrieron daños severos por las inundaciones podrían requerir su reemplazo.

El carpintero advirtió que intentar reparar artículos cuyo material perdió su estructura puede representar un gasto sin resultados favorables.