Crece la preocupación tras llegar las aguas al sector del Puente Internacional. Fotos de Carlos Gavilanes
HUAQUILLAS (CHEME).- El incremento sostenido en el caudal del Canal Internacional, límite natural y geográfico que divide a Ecuador y Perú, ha encendido las alarmas de alerta y genera creciente preocupación entre las autoridades locales y los habitantes de la zona fronteriza. Actualmente, el afluente presenta un nivel elevado de agua a lo largo del sector que conecta a Huaquillas y Aguas Verdes, situación provocada por las intensas y continuas precipitaciones pluviales registradas en toda la región durante los últimos días.
Alerta permanente en la línea de frontera
El aumento del volumen hídrico es evidente a simple vista, lo que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las zonas bajas aledañas al canal. El riesgo latente de posibles desbordamientos mantiene en zozobra a la población, que sigue con cautela la evolución del clima, ante la alta probabilidad de que nuevas lluvias continúen alimentando la cuenca del afluente.
El comercio resiste ante la adversidad climática
Pese a este complejo e incierto panorama, el pulso económico de la frontera sigue latiendo con fuerza. Comerciantes de ambos lados de la divisoria internacional mantienen abiertos sus establecimientos y continúan desarrollando sus actividades comerciales y de intercambio con normalidad.
Tanto vendedores ecuatorianos como peruanos realizan su trabajo diario sin perder de vista el comportamiento del agua, monitoreando constantemente la altura del caudal mientras atienden a sus clientes. Para la fuerza laboral de la zona, detener las operaciones no es una opción inmediata, pues la economía fronteriza depende día a día de esta intensa dinámica bilateral.
Incertidumbre por el pronóstico meteorológico
Aunque la actividad comercial se niega a paralizarse, la tensión entre los transeúntes y trabajadores es palpable. La preocupación sigue en aumento a medida que pasan las horas, ya que un eventual incremento del nivel del agua podría no solo amenazar la infraestructura comercial de la zona, sino también poner en riesgo la seguridad de quienes transitan y laboran a diario en esta franja de integración fronteriza.