PORTADA

Comerciantes y deudos enfrentan severas afectaciones


HUAQUILLAS. Familias completas acudieron al camposanto para visitar a sus seres queridos. Las fuertes lluvias anegaron amplias zonas del Cementerio General en la Vía Hualtaco, dificultando el tránsito de los ciudadanos.

HUAQUILLAS (CHEME).- Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días han provocado estragos considerables en varios sectores del cantón, siendo uno de los puntos más afectados el Cementerio General de la Vía Hualtaco. Las fuertes lluvias han dejado amplias zonas y cruces completamente anegadas, dificultando el tránsito de los ciudadanos y la labor de los comerciantes.

A pesar de la acumulación de agua y de tener que permanecer vigilantes ante el nivel de la anegación junto a las sepulturas, los ciudadanos acudieron al camposanto para honrar la memoria de sus seres queridos. Entre ellos se encuentra Héctor Pavón Ochoa, quien visitó la tumba de su madre, la señora Rosa Elvira Ochoa Cabrera. Pavón Ochoa señaló que, si bien el día anterior el sitio había quedado limpio, el temporal vuelve a dejar este escenario de «furia invernal».

Por su parte, en el Cementerio General Vía Hualtaco, Esperanza Granda quien acudió a velar a un familiar con más de 34 años de fallecido expresó con preocupación que al cementerio «le falta relleno, está destruido una parte» debido a que el agua cubre gran parte del terreno ante la falta de un sistema de desagüe adecuado.

Durante un recorrido por el camposanto, también se conversó con el ciudadano Pedro Campoverde, quien acudió a visitar las tumbas de sus familiares y expresó su descontento ante las condiciones del lugar, cuestionando la falta de prevención por parte de las autoridades competentes:

«Creo que las autoridades debieron haber previsto esta temporada y evitar estas inundaciones para que la gente venga a visitar y a velar a sus familiares en estas condiciones», señaló Campoverde.

Asimismo, indicó que debido a la situación climática y a las restricciones vigentes, los visitantes debieron apresurarse a realizar sus recorridos antes de que iniciara el toque de queda establecido para las 12 de la noche.

Impacto directo en los

comerciantes informales

La situación climática también ha impactado de forma directa a los comerciantes informales que laboran en el interior y exterior del camposanto. Juan Ramírez, con más de una década de trayectoria vendiendo en el lugar, indicó que las ventas han disminuido porque las lluvias ahuyentan temporalmente a los compradores, aunque mantiene sus precios accesibles de un dólar por ramito para cuidar la economía de los deudos.

De igual manera, Alegría Melendres, vendedora de flores artificiales con cerca de ocho años de experiencia, relató los difíciles momentos vividos durante la madrugada:

«Anoche nos llegó el agua hasta la rodilla, hemos dormido aquí sentaditos con el aguacero y cubriendo el negocio; aquello parecía un río inmenso».

A pesar de que las flores artificiales se ofertaban entre $1.00, $1.50 y $2.00 dólares, la demanda se ha visto afectada por las inundaciones. Sin embargo, tanto comerciantes como familiares se mantienen firmes, esperando que las condiciones climáticas mejoren y exigiendo mayor atención preventiva y de infraestructura en el camposanto.

Muestras de devoción,

celebraciones religiosas

y resguardo policial

Muchos ciudadanos vinieron desde muy lejos a reencontrarse literalmente con sus difuntos. De igual forma, familiares visitaron el cementerio nuevo de la ciudadela Nuevos Horizontes, donde están sepultados sus seres queridos, y algunos se quedaron acompañando la tumba de cada uno de ellos.

Hombres, mujeres y niños se confundieron en el camposanto, donde elevaron sus plegarias, depositaron flores y encendieron un cirio para que el Creador perdone sus pecados y les dé el descanso eterno a sus familiares fallecidos.

Cabe destacar que se celebraron misas a las 10:00 y a las 19:00 en el cementerio nuevo de la ciudadela Nuevos Horizontes y en el Cementerio General de la Vía Hualtaco. Para garantizar el orden y la tranquilidad, la seguridad estuvo respaldada por la Policía Nacional y la Policía Municipal, las cuales custodiaron los camposantos a fin de evitar cualquier asalto, robo o atentado contra la integridad física de los asistentes.