OPINIóN

Emociones a flor de piel


En ceremonias en la que se decide reconocer el talento, el accionar, el trabajo de determinadas personas es evidente que van a aflorar los sentimientos, a expandirse los corazones que desbordan de agradecimiento, tanto de los homenajeados como del público, así como de los que organizan esos reconocimientos.

En ceremonias en la que se decide reconocer el talento, el accionar, el trabajo de determinadas personas es evidente que van a aflorar los sentimientos, a expandirse los corazones que desbordan de agradecimiento, tanto de los homenajeados como del público, así como de los que organizan esos reconocimientos.

Estamos acostumbrados a ello, lo experimentamos muchas veces en carne propia, pero creo que hay una sensación especial cuando son los maestros los que reciben los premios a sus desempeños, a su carisma, al trabajo que hacen con sus alumnos, a la innovación y a la pertinencia de sus accionares tanto en el aula como fuera de ella.

Fundación Fidal organiza, desde hace 18 años, el concurso más importante de Ecuador y de Iberoamérica, se premia a los docentes, a los maestros destacados, quienes participan con sus buenas prácticas con sus alumnos, lo hacen acompañados de un bagaje de conocimientos, pero también de amor, de ilusiones, de capacidad de entrega, lo que redunda en el impacto que se causa en los estudiantes, no solo en el momento actual, sino en sus vidas futuras.

El NOUS, la estatuilla que simboliza el conocimiento, se deposita en las manos de los mejores, de aquellos que se superaron a sí mismos para hacer acto de entrega, de dación a los niños o jóvenes que están a su cargo.

Se premia el conocimiento, la empatía, la innovación, el ir más allá de lo simplemente requerido o establecido y también la estrategia de encontrar nuevos caminos para formar esas mentes infantiles y juveniles.

Este 28 de octubre desbordaron las ilusiones, se vio la emoción reflejada en los rostros de todos, se sintió que es posible cambiar el mundo a través de la educación.