El feriado por el Día de los Difuntos y la independencia de Cuenca dejó 12 personas fallecidas en la provincia de El Oro.
El feriado por el Día de los Difuntos y la independencia de Cuenca dejó 12 personas fallecidas en la provincia de El Oro. Nueve fueron víctimas de muertes violentas, dos perdieron la vida por ahogamiento y una murió en un accidente de tránsito. Detrás de estas cifras hay familias que terminaron estos días enfrentando una pérdida que ninguna estadística puede explicar. Machala concentró seis de los nueve asesinatos. Pasaje registró dos y Santa Rosa uno. Los hechos ocurrieron en distintos sectores y bajo diferentes circunstancias, pero varios tuvieron un elemento en común: los atacantes llegaron armados, en motocicletas o vehículos, dispararon y escaparon. En algunos casos, las víctimas fueron sorprendidas mientras realizaban actividades cotidianas. Uno de los hechos que más preocupa es el abandono de la cabeza de un joven de 18 años frente al Comando de Policía de El Oro. Jorge Luis Gaona Curay había sido reportado como desaparecido y horas después sus restos aparecieron dentro de un saco. Dejar restos humanos frente a una instalación policial no es solamente un acto de violencia contra una víctima y su familia. También plantea preguntas sobre la capacidad de los grupos criminales para actuar en espacios públicos y desafiar a las instituciones encargadas de garantizar la seguridad.
A esto se suma la masacre en el sector La Unión Colombiana, en la parroquia El Cambio, donde tres personas fueron asesinadas y otras tres resultaron heridas. Es cierto que el número de asesinatos fue menor al registrado durante el mismo feriado de 2025, cuando hubo 20 víctimas. Sin embargo, esa reducción no puede convertirse en un argumento para minimizar el problema. Nueve muertes violentas en cuatro días siguen siendo una señal de alarma.
Las autoridades deben explicar qué acciones se están ejecutando para identificar a los responsables, prevenir nuevos ataques y recuperar el control de los sectores más afectados. No basta con llegar después de cada hecho, levantar indicios y anunciar investigaciones. La ciudadanía necesita resultados, presencia policial efectiva y respuestas.
El feriado terminó, pero para las familias de las 12 víctimas no habrá un regreso a la normalidad. El Oro no puede acostumbrarse a contar muertos después de cada fin de semana o periodo de descanso. La seguridad no se mide únicamente por la disminución de una cifra, sino por la capacidad del Estado de evitar que más personas pierdan la vida.