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Inundaciones dejan pérdidas económicas y materiales a comerciantes de Las Palmeras


Mercadería destruida, locales cerrados y pérdidas económicas forman parte de las consecuencias de las inundaciones en el centro comercial Las Palmeras

Mercadería destruida, locales cerrados y pérdidas económicas forman parte de las consecuencias de las inundaciones en el centro comercial Las Palmeras. Los comerciantes denuncian que el agua permanece estancada dentro de sus negocios desde las recientes lluvias, situación que impide retomar sus actividades y pone en riesgo sus ingresos diarios.

NEGOCIOS CERRADOS

El miércoles 4 de noviembre, los propietarios de los establecimientos encontraron agua acumulada en sus locales, pese a los trabajos de limpieza que efectuaron durante los días anteriores.

El desnivel de los pisos y las filtraciones dificultan la evacuación del agua. A esto se suman las goteras, los daños en muebles y el deterioro de los productos destinados a la venta.

María Guamán Gómez, una de las comerciantes afectadas, relató que lleva más de una semana sin abrir su negocio. El agua deterioró la parte inferior de sus instalaciones y la humedad favorece la aparición de hongos y mosquitos.

La comerciante teme que las condiciones de insalubridad comprometan su salud y prolonguen el cierre de su establecimiento.

MERCADERÍA Y EQUIPOS DESTRUIDOS

Nini Zambrano, propietaria de un local de tecnología, invirtió recursos en adecuar el establecimiento y elevar el nivel del piso. Sin embargo, las filtraciones alcanzaron sus vitrinas y dañaron cámaras de seguridad.

También reportó afectaciones en equipos electrónicos, lámparas y otros artículos. Ante el ingreso del agua, tuvo que retirar parte de sus pertenencias para evitar pérdidas adicionales.

Su negocio permanece cerrado desde hace más de dos semanas, mientras las obligaciones por concepto de arriendo continúan.

Una situación similar enfrenta David Alarcón, dedicado a trabajos de confección y arreglos de prendas de vestir. El comerciante calcula pérdidas de entre 500 y 1.000 dólares por daños en telas, uniformes, exhibidores y equipos.

Entre los artículos afectados constan prendas de clientes que acudieron para solicitar arreglos, así como uniformes escolares cuyos colores se mezclaron tras el contacto con el agua.

MÁS DE 120 COMERCIANTES AFECTADOS

Hugo Castillo explicó que el establecimiento reúne a más de 120 comerciantes, aunque no todos los locales registran el mismo nivel de afectación.

Según su testimonio, el agua ingresa desde un callejón que conecta con el exterior del centro comercial. Durante las precipitaciones, el nivel alcanzó entre 30 y 40 centímetros en determinados espacios.

El comerciante señaló que antes existía un muro que impedía el ingreso del agua. Por ello, solicita la reconstrucción de esa estructura y mejoras en los sistemas de drenaje.

También advirtió que parte de los propietarios mantiene deudas con entidades financieras y prestamistas, situación que agrava las dificultades económicas ante la suspensión de las ventas.

ACCIDENTE DURANTE LABORES DE LIMPIEZA

La emergencia también dejó un incidente que generó preocupación entre los comerciantes.

De acuerdo con los testimonios de Hugo Castillo y José Moreira, un sastre de la tercera edad sufrió una caída mientras retiraba el agua de su establecimiento.

El hombre recibió un golpe y fue trasladado a una casa de salud. Los entrevistados no precisaron la gravedad de sus lesiones.

Los comerciantes señalaron que la presencia de agua en los pasillos y locales representa un riesgo para quienes intentan recuperar sus negocios.

SOLICITAN INTERVENCIÓN MUNICIPAL

Los afectados reconocieron que se efectuaron labores de aseo en los pasillos, pero aseguraron que el agua continúa dentro de determinados establecimientos.

Por esta razón, solicitan la intervención del Municipio de Machala con equipos de bombeo, adecuaciones en los desniveles y obras que impidan nuevas inundaciones.

También piden que se considere su situación económica ante los pagos de arriendo, debido a que algunos negocios permanecen cerrados desde hace más de dos semanas.

Los comerciantes esperan una solución que permita recuperar sus espacios de trabajo, proteger la mercadería y evitar que nuevas precipitaciones incrementen las pérdidas.

María Guamán:

“Tenemos más de una semana sin abrir por las lluvias. El agua vuelve a ingresar, pese a que limpiamos los locales. Se dañó la parte inferior del negocio y nos preocupa nuestra salud por los hongos y mosquitos”.

Nini Zambrano:

“Invertí en arreglar mi local, elevar el piso y colocar vitrinas, pero el agua ingresó y dañó mis cámaras de seguridad. Llevo más de dos semanas sin abrir, tengo pérdidas económicas y todavía debo pagar el arriendo del establecimiento”.

Hugo Castillo:

“El agua ingresa por el callejón y alcanza entre 30 y 40 centímetros. Necesitamos que reconstruyan el muro que antes impedía su entrada. Vivimos de las ventas diarias y tenemos deudas que no sabemos cómo vamos a pagar ahora”.

José Moreira:

“Los locales están bajos y el agua se acumula cada vez que llueve. Nosotros mismos tenemos que sacarla porque no recibimos ayuda con bombas. Un compañero sufrió una caída mientras retiraba el agua y tuvieron que llevarlo a una clínica”.

David Alarcón:

“Calculamos pérdidas de entre 500 y 1.000 dólares por las telas, uniformes, exhibidores y prendas de clientes que se mojaron. Algunas prendas tuvimos que botarlas porque los colores se mezclaron. Nadie nos reconoce estos daños y seguimos pagando arriendo”.