Alrededor del 90 % del territorio del cantón Machala presenta algún nivel de amenaza por inundaciones, de acuerdo con los mapas de susceptibilidad elaborados por la Prefectura de El Oro.
Alrededor del 90 % del territorio del cantón Machala presenta algún nivel de amenaza por inundaciones, de acuerdo con los mapas de susceptibilidad elaborados por la Prefectura de El Oro.
El análisis advierte que las condiciones geográficas, la ocupación de antiguas zonas pantanosas y las deficiencias en los sistemas de drenaje convierten a buena parte del territorio en un área vulnerable frente a las lluvias intensas.
Mario Benavides, director administrativo de la Prefectura de El Oro, explicó que la institución cuenta con mapas provinciales y cantonales sobre amenazas por inundaciones y movimientos en masa.
Estas herramientas permiten identificar los sectores de mayor riesgo y establecer cuáles son las zonas que requieren atención prioritaria, incluso con información a escala parroquial.
En el caso de Machala, Benavides señaló que las áreas más vulnerables son las zonas bajas, especialmente aquellas ubicadas junto al mar, los esteros y canales, entre ellos El Macho.
Sin embargo, aclaró que, al analizar específicamente la ciudad, aproximadamente el 80 % de su superficie es susceptible a inundaciones, mientras que, al considerar todo el cantón, desde las zonas de amenaza media hasta las de amenaza muy alta, el porcentaje se aproxima al 90 %.
ANTIGUOS ESTEROS
El funcionario explicó que la vulnerabilidad de Machala tiene un origen geográfico e histórico. Recordó que, durante su visita a la provincia en 1892, el geógrafo y geólogo alemán Teodoro Wolf identificó la existencia de tembladeras, que corresponden a antiguos esteros y zonas pantanosas.
Sobre estos espacios y los llamados paleocauces —antiguos cauces de agua— se desarrolló posteriormente la ciudad. Por ello, cuando coinciden las lluvias intensas con las mareas altas, se generan condiciones que favorecen las inundaciones.
A esta situación se suma el sistema de alcantarillado de la ciudad. Benavides explicó que Machala no dispone de redes separadas para aguas lluvias y aguas servidas, sino de un sistema mixto. Esto provoca que, durante precipitaciones fuertes, la cantidad de agua que ingresa a las tuberías supere su capacidad hidráulica.
Como ejemplo, mencionó que durante las jornadas de lluvia del domingo 25 y lunes 26 de octubre se registraron precipitaciones acumuladas de 209 milímetros.
Esa cantidad representa casi la mitad de los aproximadamente 500 milímetros que suelen caer durante un mes normal de lluvias en Machala. Además, indicó que un registro de 110,1 milímetros equivale a 110 litros de agua por cada metro cuadrado.
30.000 HECTÁREAS
Los mapas presentados por la Prefectura detallan distintos niveles de amenaza en el cantón. De acuerdo con el cuadro correspondiente a inundaciones, 12.066 hectáreas se encuentran en amenaza muy alta, 14.624 en amenaza alta y 4.116 en amenaza media. A estas superficies se suman 1.325 hectáreas con amenaza baja y 490 sin amenaza.
En conjunto, las áreas clasificadas entre amenaza media y muy alta concentran la mayor parte del territorio analizado. Benavides sostuvo que esta situación responde principalmente a la topografía, las características geológicas y la falta de sistemas adecuados para evacuar el agua.
El funcionario también hizo un llamado a la ciudadanía para evitar arrojar basura en canales, esteros y sistemas de drenaje. Advirtió que las prácticas de obstrucción de los cauces naturales, así como la construcción de viviendas sobre quebradas embauladas o zonas que no son apropiadas para urbanizar, incrementan la exposición de la población.
A su criterio, en el país todavía predomina una cultura de reacción frente a las emergencias, en lugar de una planificación basada en la prevención. Como ejemplo, mencionó que cada dólar invertido en prevención puede representar un ahorro de 16 dólares en recuperación, según la referencia que citó durante la entrevista.
OTROS CANTONES
La amenaza por inundaciones no se limita a Machala. El mapa provincial identifica como sectores con mayor susceptibilidad a El Guabo, Pasaje, Machala, Santa Rosa, Huaquillas y Arenillas. Sin embargo, Benavides señaló que los cantones de la parte alta también enfrentan riesgos, principalmente por el desbordamiento de ríos y quebradas y la erosión hídrica.
En el cuadro provincial se registran 80.328 hectáreas en amenaza muy alta, 156.351 en amenaza alta y 174.465 en amenaza media por inundaciones.
El director administrativo advirtió que incluso los terrenos clasificados con amenaza baja o sin amenaza pueden quedar expuestos si se construyen viviendas en lugares inadecuados.
También recordó que la falta de limpieza de cuencas y microcuencas puede agravar las emergencias. Como antecedente, mencionó lo ocurrido el año pasado en la parroquia Salvias, donde un evento relacionado con el comportamiento del agua puso en peligro a la población y dejó sin servicio de agua a la cabecera parroquial durante varios días.
MOVIMIENTOS EN MASA
Los mapas de la Prefectura también identifican amenazas por movimientos en masa, especialmente en sectores de la parte alta de la provincia. En este análisis, 90.683 hectáreas aparecen en amenaza muy alta y 122.517 en amenaza alta, mientras que otras 100.244 hectáreas están clasificadas en amenaza media.
Benavides explicó que las crecidas de los ríos representan un riesgo para las estructuras asentadas en sus riberas, debido a la erosión que puede afectar sus bases y estribos.
Por esa razón, indicó que la Prefectura ha intervenido en la estabilización del puente de La Iberia, ha colocado puentes metálicos para facilitar la circulación vehicular y el traslado de productos agrícolas, y ha contratado trabajos de protección con piedra escollera.
LA TEMBLADERA
Sobre la emergencia registrada en el sector de La Tembladera, informó que el puente fue cerrado inicialmente para evitar accidentes. Después de una inspección técnica, se reconformó la calzada y se construyó un pedraplén, trabajos que permitieron habilitar nuevamente el paso.
Añadió que está prevista la colocación de piedra escollera entre la vía y el muro que bordea la laguna o zona pantanosa.
La intervención busca reforzar la estructura de hormigón existente y disminuir la fuerza con la que circula el agua, con el propósito de reducir el impacto aguas abajo y evitar inundaciones en Jumón por esta situación en particular.