Rosa Flora Dávila Guamán todavía recuerda cómo el agua alcanzó su pecho dentro de su vivienda, en la ciudadela Los Ángeles, vía Balosa
Rosa Flora Dávila Guamán todavía recuerda cómo el agua alcanzó su pecho dentro de su vivienda, en la ciudadela Los Ángeles, vía Balosa. Los colchones, roperos, electrodomésticos y hasta los alimentos que guardaba para compartir con su esposo quedaron destruidos por la inundación. Durante días, las hamacas sustituyeron sus camas y hoy, con la esperanza de recibir el bono de contingencia, espera reparar el techo de zinc que fue afectado por la lluvia.
PÉRDIDAS Y NECESIDADES
Rosa Dávila y su esposo, ambos adultos mayores, enfrentaron una de las situaciones más difíciles tras las precipitaciones que afectaron al sector ubicado en el kilómetro 10 de la vía Balosa.
La fuerza del agua ingresó a su vivienda y destruyó los muebles, colchones y alimentos que conservaban. La pareja tuvo que abandonar su hogar durante tres días y refugiarse en casa de una de sus hijas.
Al regresar, las condiciones no eran las mismas. Sin camas en buen estado, utilizaron hamacas para descansar y después recuperaron dos colchones que dejaron secar al sol.
La mujer relató que su familia enfrenta dificultades económicas y problemas de salud. Su mayor preocupación es reparar el techo de su vivienda, cuyas planchas de zinc presentan filtraciones.
Para Dávila, el bono representa una oportunidad de adquirir materiales y proteger su hogar ante nuevas precipitaciones. Personal de las instituciones de respuesta visitó su vivienda y recopiló sus datos.
CUATRO CANTONES CONCENTRAN 1.289 BONOS
Desde este miércoles 4 de noviembre inició el cobro del bono de contingencia para las familias que constan como beneficiarias del programa gubernamental.
Según información proporcionada por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, Machala registra 1.098 bonos habilitados, El Guabo 158, Santa Rosa 22 y Pasaje 11.
Por su parte, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reportó, con corte al 2 de noviembre, 1.888 familias damnificadas en estos cuatro cantones, 1.357 en Machala, 414 en El Guabo, 101 en Santa Rosa y 16 en Pasaje.
La diferencia entre las familias damnificadas y los bonos habilitados alcanza 599.
EL AGUA AFECTÓ HOGARES
Carmen Agreda, residente del kilómetro 10 de la vía Balosa, también enfrentó las consecuencias de las inundaciones. Durante dos o tres días, el agua permaneció en su vivienda y ocasionó daños en muebles y otras pertenencias.
La mujer vive con su hijo de 22 años y su nieto de nueve. Explicó que, además del desbordamiento de una zanja cercana, el agua brotaba desde el piso, lo que dificultó proteger su vivienda.
Su principal necesidad es reparar y elevar el nivel del suelo para reducir el riesgo de nuevas inundaciones.
Una situación similar vivió Keisy Agreda, moradora de la ciudadela Los Ángeles. El agua permaneció durante dos días en el sector y afectó roperos, muebles y otros bienes de su hogar.
La mujer considera que el bono no cubrirá el valor total de las pérdidas, pero permitirá adquirir tierra para elevar el piso de su vivienda.
A las afectaciones materiales se suma la preocupación por la salud de sus hijos pequeños, debido al agua estancada y la presencia de mosquitos.
EL TEMOR DE PERDERLO TODO
María Esperanza Sarango, también residente de Los Ángeles, recuerda la angustia que sintió cuando abrió la puerta de su vivienda y observó que el agua estaba ingresando.
Aunque logró proteger sus electrodomésticos y pertenencias, sus familiares que residen en el mismo sector sufrieron afectaciones dentro de sus hogares.
La mujer, quien perdió a su esposo, relató que nunca presenció una inundación de esa magnitud durante los años que lleva en la ciudadela.
Su principal preocupación es elevar el nivel del terreno para evitar que una nueva emergencia comprometa su vivienda. También considera necesario contar con recursos para cubrir las necesidades básicas de su hogar.
UNA AYUDA QUE NO CUBRE TODAS LAS PÉRDIDAS
Las cuatro damnificadas coincidieron en que las inundaciones dejaron consecuencias que superan el valor de una ayuda económica. La reparación de viviendas, la reposición de muebles y la protección ante nuevas lluvias forman parte de sus principales necesidades.
El Ministerio informó que los beneficiarios recibirán una notificación mediante mensaje de texto o llamada telefónica para conocer la habilitación del bono. Una vez confirmada, podrán acercarse a BanEcuador con su cédula de identidad para efectuar el cobro.
Mientras las evaluaciones continúan, las familias esperan acceder a los recursos que les permitan recuperar parte de lo perdido y enfrentar con mayor seguridad las próximas precipitaciones.
Rosa Dávila Guamán:
“Perdimos todo, hasta la comida. Mi esposo y yo somos adultos mayores y estuvimos durmiendo en hamacas. Con este dinero quisiera comprar unas planchas de zinc para reparar mi techo”.
Rosa Dávila Guamán:
“Perdimos todo, hasta la comida. Mi esposo y yo somos adultos mayores y estuvimos durmiendo en hamacas. Con este dinero quisiera comprar unas planchas de zinc para reparar mi techo”.
María Esperanza Sarango:
“Cuando abrí la puerta, faltaba poco para que el agua entrara. Me asusté porque pensé que perdería mis cosas. Nunca había visto una inundación así. Quisiera elevar el terreno para evitar que vuelva a ocurrir”.
Keisy Agreda:
“El bono ayudaría en algo, pero no cubriría todas las pérdidas. Necesitamos elevar el piso porque seguirán las lluvias y tengo niños pequeños que podrían enfermarse”.