La calidad de la obra pública en Machala exige una revisión urgente. Las primeras lluvias dejaron al descubierto deficiencias en calles que recibieron asfaltado hace poco
La calidad de la obra pública en Machala exige una revisión urgente. Las primeras lluvias dejaron al descubierto deficiencias en calles que recibieron asfaltado hace poco. En distintas avenidas, el agua provocó daños en la carpeta asfáltica y abrió cráteres que afectan la circulación. El problema radica en la ejecución de trabajos que no resistieron las condiciones climáticas.
Ante esta realidad, los concejales deben activar su facultad fiscalizadora. Les corresponde verificar contratos, exigir informes técnicos, revisar materiales, comprobar procedimientos y establecer responsabilidades cuando una obra incumpla las especificaciones. La ciudadanía necesita respuestas sobre el destino de los recursos públicos y las garantías que respaldan cada intervención. Una obra deficiente representa un desperdicio de dinero que pertenece a todos los machaleños.
La misma preocupación alcanza a las estructuras civiles. Los edificios públicos reportan filtraciones y acumulación de agua en sus instalaciones. Estas condiciones demandan inspecciones técnicas y soluciones que eviten daños mayores. La infraestructura municipal requiere mantenimiento, control de calidad y supervisión durante cada etapa de ejecución.
En paralelo, la Alcaldía debe intensificar el retiro de muebles, electrodomésticos y otros enseres que las familias perdieron por las inundaciones. La atención municipal no puede limitarse a la limpieza de calles. Detrás de cada vivienda afectada existen hogares que necesitan recuperar sus condiciones básicas y personas que deben destinar recursos a reponer sus pertenencias.
También urge una política de alivio financiero para emprendedores, jóvenes, profesionales y demás damnificados. La administración municipal debe considerar exoneraciones o reducciones en impuestos prediales, tasas, contribuciones, patentes y otros cobros, según la afectación comprobada. Para ello, el COE cantonal, bajo la presidencia de la alcaldesa, debe coordinar con la Secretaría de Gestión de Riesgos el cruce de información y la identificación de beneficiarios.
Machala necesita una administración que proteja los recursos públicos y atienda las necesidades de sus habitantes. Los concejales deben fiscalizar, la Alcaldía debe responder y cada contrato debe cumplir su propósito. El municipio existe para servir a la población, no para convertirse en una carga económica adicional para quienes ya enfrentan pérdidas por deficiencias de infraestructura y obras sin calidad.