El Oro está a punto de llegar a los 1.000 asesinatos en 2026. Hasta el 5 de noviembre se contabilizaban 990 muertes violentas y, después de cuatro nuevos crímenes, la cifra subió a 994
El Oro está a punto de llegar a los 1.000 asesinatos en 2026. Hasta el 5 de noviembre se contabilizaban 990 muertes violentas y, después de cuatro nuevos crímenes, la cifra subió a 994. Faltan apenas seis víctimas para alcanzar los mil casos, una cifra que nunca antes se había registrado en la provincia.
El número supera los 795 asesinatos de todo 2025. Es decir, en menos de once meses ya hay 199 víctimas más que en el año anterior. La violencia no se ha detenido y los últimos días lo confirman. Los ataques armados siguen ocurriendo en diferentes cantones, mientras las familias esperan que la situación cambie.
Machala concentra la mayor cantidad de crímenes, pero Pasaje, Huaquillas, Santa Rosa y El Guabo también registran cifras preocupantes. Los asesinatos se repiten en calles, barrios, establecimientos comerciales y otros espacios públicos. La población vive pendiente de las noticias sobre nuevos ataques y cada vez es más frecuente escuchar que salir de casa representa un riesgo.
Frente a esta situación, el Gobierno mantiene el toque de queda como una de sus medidas de seguridad. Sin embargo, la percepción de muchos ciudadanos es que no está funcionando. Los asesinatos continúan y la pregunta que se repite es qué resultados concretos está dejando esta restricción. Si la medida busca reducir la violencia, las autoridades deben explicar por qué los crímenes siguen aumentando. El toque de queda limita la circulación durante determinadas horas, pero no resuelve por sí solo el problema de la inseguridad. Se necesitan resultados en las investigaciones, detenciones de los responsables, control de armas y acciones contra las organizaciones criminales que operan en la provincia. No basta con desplegar policías y militares en las calles si los ataques siguen ocurriendo. Las autoridades nacionales y locales tienen que asumir su responsabilidad y presentar respuestas concretas. La ciudadanía necesita saber qué se está haciendo, qué resultados existen y qué medidas se aplicarán para evitar que esta cifra siga creciendo. El Oro ya llegó prácticamente a los mil asesinatos en menos de 11 meses. No es una cifra que pueda pasar desapercibida. Superamos el registro de 2025 y todavía falta más de un mes para terminar 2026. La provincia necesita resultados, no solamente restricciones y anuncios de nuevos operativos. La seguridad de sus habitantes no puede seguir esperando.