El ICE pasó de 501 a 526 millones de dólares registrando un crecimiento del 4.80%, el impuesto de salida de divisas (ISD) pasó de 829 millones de dólares a 960 millones, lo que significa una variación del 14.40%, mientras que el resto de impuestos de 1.043 millones de dólares a 1.155 millones de dólares, registrando un incremento del 10.80%
(…) El ICE pasó de 501 a 526 millones de dólares registrando un crecimiento del 4.80%, el impuesto de salida de divisas (ISD) pasó de 829 millones de dólares a 960 millones, lo que significa una variación del 14.40%, mientras que el resto de impuestos de 1.043 millones de dólares a 1.155 millones de dólares, registrando un incremento del 10.80%. Lo anterior, ¿en qué se traduce? Ante un clima de confianza sentido en estos meses, se dinamiza la economía y alienta el comportamiento de los hogares, empresas y otros actores. Si analizamos a nivel de provincias, el efecto tiende a ser el mismo y ratifica el comportamiento de la economía ecuatoriana hasta el momento; un caso muy singular es el de Zamora Chinchipe, que se ubica como la tercera provincia en recaudación tributaria desplazando a Manabí y a Azuay, en gran medida por ser un territorio donde la inversión extranjera en el sector minero es evidente, a través de la empresa Lundin Gold y el proyecto minero Fruta del Norte, ha involucrado a las distintas comunidades para ser parte del crecimiento y desarrollo de la actividad; siendo una prueba palpable de cómo alentar actividades lícitas promueve el trabajo, la inversión, el consumo y el bienestar. Para los últimos meses del año es usual una mayor dinámica de consumo y ventas, en el país, producto de festividades, pago de décimo tercer sueldo y otros factores, que podría llevar a nuevos niveles recaudatorios a pesar de los desafíos propios de estos meses, en todo caso la actividad económica se evidencia sostenible y con buenas perspectivas en el futuro.