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Santiago Roldós Bucaram: Mi pasión por el teatro nació como un refugio en contra de la realidad


GUAYAQUIL.- Santiago Roldós Bucaram es un periodista y dramaturgo, hijo del ex Presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera, quien falleció en una tragedia aérea el 24 de mayo de 1981, en Celica, Loja.

GUAYAQUIL.- Santiago Roldós Bucaram es un periodista y dramaturgo, hijo del ex Presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera, quien falleció en una tragedia aérea el 24 de mayo de 1981, en Celica, Loja.

Su madre fue Martha Bucaram Ortiz, hermana del expresidente, Abdalá Bucaram Ortiz. Santiago Roldós vivía en Clemente Ballén y García Avilés, en Guayaquil. Tras el fallecimiento de sus padres fue a México donde permaneció ocho años, de los cuales seis los dedicó a estudiar teatro, entre actuación y dirección.

También asistió a talleres de dramaturgia y guiones cinematográficos, por eso, México se convirtió en un país al que le guarda afecto.

Su esposa es la mexicana, Pilar Aranda, de 49 años de edad, a quien conoció en ese país donde se radicó tras el fallecimiento de sus progenitores. Con ella tiene un hijo: Emiliano. Como dramaturgo fundó Muégano Teatro, un espacio al que lo califica como un “homenaje al origen mexicano de nuestro colectivo”. Sus hermanas son Martha y Diana.

Y pese a que confiesa que al principio el teatro era una especie de refugio, con el paso del tiempo, cree que es su forma de hacer política.

De hecho, la manera convencional de activar políticamente no le gusta, por ello, rechazó en reiteradas ocasiones las candidaturas que le han propuesto.

Es analista de opinión y escribe para algunos medios de comunicación del país.

¿Qué significa para usted llevar los apellidos Roldós y/o Bucaram?

En una nación todavía inscrita en un proceso colonial, de castas, aludir a los apellidos puede ser delicado, en la medida en que en Ecuador está muy diseminado apelar a orígenes aristocráticos de cualquier tipo para justificar las ominosas desigualdades imperantes. Siendo consecuente con mi historia y los antecedentes de mi madre y mi padre, el orgullo que siento por ser su hijo tiene que ver, precisamente, con el habernos educado en las antípodas de esas prácticas y pensamientos. Apellidarme Roldós Bucaram, por otro lado, significa la obligación de recordar siempre la criminal deuda pendiente del Estado ecuatoriano y sus sucesivos gobiernos respecto a la investigación del magnicidio ocurrido el 24 de mayo de 1981.

¿Sintió alguna vez que los ecuatorianos tenían expectativas en usted de ser el sucesor político de su padre?

Sí.

¿Qué faltó para que también ingrese a la escena política como su hermana Martha?

Nada: yo hago teatro, que es mi forma de hacer política, privilegiando el poder como verbo y no como sustantivo.

¿Qué relación tiene usted con la familia Bucaram, especialmente con su tío Abdalá y con su primo Dalo?

Mi posición y situación al respecto está claramente enunciada, de manera serena y profunda, en el documental “La muerte de Jaime Roldós”. Ahora solo sintetizaré recordando que Abdalá Bucaram y el PRE desvirtuaron, pisotearon y mataron por segunda vez el legado político y ético de Jaime Roldós y Martha Bucaram.

¿Usted podría comparar el gobierno de su padre con el de su tío?

No creo que pueda en este espacio: necesitaría una obra (en “Karaoke Orquesta Vacía” hay trazos de ello) o bien un libro para profundizar y no quedarme en una suerte de vacuidad mediática.

¿Por qué cree que el populismo tiene amplia influencia en el Ecuador?

Porque históricamente el populismo ha sido una suerte de sucedáneo de respuesta popular, vamos a decir: un simulacro de respuesta popular al alcance y la medida de la angustia de los pueblos. Por eso, lo verdaderamente nocivo del socialismo del siglo XXI no es que haya sido antineoliberal, sino que supusiera la continuidad enmascarada del propio neoliberalismo. O, como lo describió el economista Pablo Dávalos: un posneoliberalismo.

Usted se considera un feminista, en ese sentido, ¿Cuál es su opinión sobre el aborto?

A favor del aborto legal, seguro y gratuito. Y contra de toda interferencia de la (s) Iglesia (s) en nuestra convivencia laica.

¿Y sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo?

A favor, por supuesto. Y de la adopción por parte de esas parejas. Y a favor de la eutanasia. Soy un mapadre liberal, feminista y anarquista, cuya mayor pasión es educar en libertad a mi hijo, un ser extraordinario, al que me dedico en cuerpo y alma. Y sé que no soy una anormalidad tan grande en este país, donde muchos otros hombres, cisgénero como yo, o no, están denunciando y traicionando al patriarcado medieval que a cambio de unos cuantos privilegios también nos vulnera y deshumaniza.

¿Cómo nació su pasión por el teatro y el cine?

Curiosamente, primero como refugio en contra de la realidad. Pero a medida que fui madurando, se volvió una pasión relativa a ensayar otra realidad. Soy un gran afortunado, que trabaja en su pasión.

¿Por qué escogió el nombre de Muégano para su espacio teatral?

Es Muégano, sin “r”, y es el nombre del grupo que fundamos hace 18 años. No lo escogí solo yo, fue un consenso en homenaje al origen mexicano de nuestro colectivo: en México se le llama coloquialmente “muégano” (un dulce muy popular ahí) a la gente que siempre anda junta.

¿Cómo cree usted que están las expresiones culturales y artísticas en el país?

Responder eso ameritaría otro ensayo. Esas expresiones son muy diversas y distintas, mucho más extensas de lo que los medios consignan, manteniendo una suerte de relación inversamente proporcional con la calidad.

¿Qué debe hacer el Estado para fomentar el hábito de lectura entre los ecuatorianos?

Lo mismo que en todas las demás esferas del arte y la cultura: dejar de pensarse como patrón, dador, productor y gestor, y limitarse -expandiéndose a la vez- a promover y facilitar todas las iniciativas propias de la ciudadanía. En lugar de invertir en estructuras y tecno burocracias infértiles, que se gastan la mitad de los presupuestos en auto homenajearse y consagrarse a sí mismas (esto es: a la mediocridad), todos esos recursos deberían ir para las y los creadores y agentes culturales.

¿Le han ofrecido candidatizarse a alguna dignidad de elección popular para los próximos comicios?

Ya no. Lo bueno de haber dicho que no durante 30 años es que al final se corre la bola.