NACIONAL

Muerte del expresidente Gabriel García Moreno


Amediados de 1875, como resultado de las tiránicas actuaciones del presidente, Gabriel García Moreno, basadas en “su” Constitución de 1869, llamada también Carta Negra, capricho, un grupo de intelectuales y militares que habían sufrido persecución por parte del mandatario empezaron a buscar la forma de poner fin a esa situación.

García Moreno había fusilado, ultrajado, asesinado y desterrado a la mayoría de sus opositores. Nadie podía oponerse a su voluntad absoluta sin sufrir las consecuencias de su ira vengadora. “Era el dueño… El amo del país”.



Amediados de 1875, como resultado de las tiránicas actuaciones del presidente, Gabriel García Moreno, basadas en “su” Constitución de 1869, llamada también Carta Negra, capricho, un grupo de intelectuales y militares que habían sufrido persecución por parte del mandatario empezaron a buscar la forma de poner fin a esa situación.

García Moreno había fusilado, ultrajado, asesinado y desterrado a la mayoría de sus opositores. Nadie podía oponerse a su voluntad absoluta sin sufrir las consecuencias de su ira vengadora. “Era el dueño… El amo del país”.

Por otro lado, los instigadores y fulminantes escritos de Juan Montalvo, como aquel que decía: “Desgraciado el pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo” fueron despertando en la juventud ecuatoriana un sentimiento de odio y revanchismo en contra del ilustre mandatario.

Finalmente la situación hizo crisis en un brillante y soleado día, cuando luego de concluir el mensaje que debía leer al instalarse el nuevo Congreso Nacional, el presidente García Moreno salió con su esposa de su casa, situada en el barrio de Santo Domingo, y acompañado de su edecán, el Crnel. Manuel Pallares, y dos secretarios de su confianza, se trasladó a la casa de su suegra, donde en grata tertulia familiar permaneció durante más de una hora.

Luego salió nuevamente a la calle para dirigirse al Palacio de Gobierno. Al pasar por la catedral entró a orar según su diaria costumbre.

Acechando su paso, en la plaza y en el atrio de la catedral se encontraban -un poco dispersos para no llamar la atención- la mayoría de los confabulados.

Por un lado, Roberto Andrade, Manuel Cornejo, Abelardo Moncayo y Manuel Polanco; y más allá, tratando de permanecer semiocultos, algunos militares que habían sufrido la ira del mandatario; Bermeo, Molina, Guerra y Gonzáles; y por supuesto, en algún lugar, Faustino Lemus Rayo.

Al poco rato García Moreno salió de la catedral y se dirigió al Palacio de Gobierno sin percatarse de que era seguido muy de cerca por Andrade, Moncayo y Cornejo; mientras de frente, hacia él, avanzaba Rayo, quien al cruzarse lo saludó cínicamente.

El presidente de pronto escuchó a su espalda la voz de Rayo que le gritó: “…tirano”. El mandatario giró para enfrentar a su enemigo cuando recibió el primer machetazo en la frente; inmediatamente Andrade y Moncayo inmovilizaron con sus armas al edecán Pallares, mientras el verdugo continuaba descargando sobre su cuerpo y cabeza el machete asesino.

Resumen para estudiantes

Estaba próximo a cumplir 54 años y a comenzar un tercer mandato como presidente de la República, cuando la tarde del 6 de agosto de 1875, al pie del Palacio Presidencial en Quito, cayó asesinado el doctor Gabriel García Moreno, víctima de una conjura política a la que se sumó un enemigo personal, el colombiano Faustino Lemus Rayo.

Causas de carácter político fueron, en su mayoría, las que en esa época llevaron a un grupo de jóvenes liberales ecuatorianos a preparar el episodio que Rayo vio como propicio para ejecutar su resentimiento personal contra el polémico mandatario.

Gabriel García Moreno fue calificado de intransigente, fanático, teocrático, déspota y conculcador de elementales libertades ciudadanas, por lo que enfrentó los ataques de escritores, periodistas, pensadores y figuras relevantes del país que siempre rechazaron las medidas extremas a las que recurrió para lograr cambios en el Ecuador.

El garcianismo

Dueño de una férrea voluntad y clara inteligencia, el guayaquileño nacido en 1821, estuvo vigente en la política ecuatoriana por varios años.

Además de ser jefe supremo y presidente interino por breve tiempo, Gabriel García Moreno ejerció la primera magistratura de la República por dos ocasiones (1861-1865; 1869-1875). Él estaba listo para comenzar un nuevo mandato presidencial cuando ocurrió su magnicidio bajo el machete de Faustino Lemus Rayo y el apoyo de rebeldes que ya no lo querían en el poder.

Gabriel García Moreno consta en muchas biografías y es parte de la memoria nacional, aunque algunos aplauden su labor y otros critican severamente sus excesos.