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Niños y niñas recibieron el sacramento de la primera comunión


PASAJE. Concentrados los niños y niñas escucharon la misa.

Más de 40 niños y niñas asistieron acompañados de sus padres y padrinos, hasta la iglesia central de la ciudad, para recibir el cuerpo y sangre de Cristo representados en las hostia y vino consagrado.

La misa fue oficiada por el padre Jonhson Maldonado, quien felicitó a los padres y a los guías por acompañar a sus hijos para que reciban por primera vez la eucaristía, que simboliza su unión con Cristo.

Los menores se acercaron al altar, vestidos de blanco las niñas y los niños con ternos, para demostrar la pureza de sus corazones, mientras que los padres y padrinos con sus cámaras fotográficas y celulares capturaron el momento, que será un recuerdo importante del encuentro con Dios.

“Estoy feliz de que mi hijo hoy realice su primera comunión, es responsabilidad de los padres acompañar a nuestros hijos para que cumplan con los sacramentos de la iglesia, porque conocen más de Dios y de su palabra”, expresó Luis Garzón.

Por su parte, María Ayora, entusiasmada, felicitaba a su hija Camila Jiménez por cumplir con este sacramento. “Ahora mi compromiso es seguirla guiando por el camino de Dios, que continúe con el proceso para que luego haga la confirmación”.

Para llegar hasta esa fecha importante de la iglesia católica, primero los chicos deben estudiar un año bíblico y durante dos años asistir una vez por semana a las clases con las catequistas, mientras que los padres acuden a reuniones una vez cada quince días.

No cualquier persona puede recibir el sacramento de la Primera Comunión; existen varios requisitos previos para poder participar de este ritual.

En primer lugar, es necesario pertenecer a la religión católica y haber recibido previamente el sacramento del Bautismo, el cual generalmente se practica pocos días después del nacimiento.

En segundo lugar, es necesario recibir una preparación adecuada, por ello la Iglesia católica organiza cursos de catequesis, que consiste en enseñar y evangelizar a los niños o adultos para que lleguen a la comprensión de este sacramento.

En tercer lugar, es necesario participar del sacramento de la Penitencia o confesión, mediante el cual, ante el sacerdote se confiesan todos los pecados cometidos a lo largo de la vida, luego el religioso le otorga el perdón divino y le impone una penitencia, que generalmente consiste en elevar una plegaria.