OPINIóN

Mamarracho


Rosalía Arteaga Serrano

Si uno va al significado de esta palabra, encontramos que mamarracho es una persona que se comporta de forma ridícula o también se habla de que es una persona a quien no se le toma en serio.

También un mamarracho es una cosa mal hecha, sin valor… Estas definiciones y calificativos podemos encontrarlos en cualquier diccionario, sea virtual o en papel. Por lo tanto, si nos referimos a alguien como un mamarracho o que hace mamarrachadas, pensamos que es algo carente de valor. Sin embargo, en la política ecuatoriana y latinoamericana, hacer este tipo de cosas aparece ya como usual, y no solamente esto, sino que también se ganan los votos, se obtienen prebendas, se resulta triunfador en elecciones, sin darse cuenta, que no siempre lo que hace reír, arranca una carcajada, es bueno para los otros, más aún cuando se trata de tomar decisiones sobre temas absolutamente serios y por lo tanto trascendentes.

La verdad es que parecería, sobre todo en los tiempos actuales, en los que denomina el espectáculo el llamado de las redes sociales, llegamos de tal manera a la banalización de la política, y asistimos a que se toman como serios cualquier dislate, que inclusive llega a retumbar y hacer estridencias, tantas, que tapan los escándalos más clamorosos de la corrupción, de la criminalidad, del despilfarro.

El colmo de la mamarrachada es cuando en medio de risas nos escamotean el país, cuando la carcajada esconde la desaparición de los dineros públicos, la corrupción rampante, la criminalidad manifiesta al interior y al exterior de las cárceles, desde las que mandan los hampones, los líderes de las bandas delincuenciales, que se dan el lujo de comprar autoridades y ordenar purgas para demostrar su poder y sembrar el terror como estrategia de dominio y de impunidad.

No seamos mamarrachos, ni permitamos que otros lo sean, sobre todo a costa del pueblo, de un pueblo que sufre demasiado y que tiende a perpetuar la miseria a manos de políticos inescrupulosos, que le birlan la posibilidad de salir adelante, de tener salud y educación de calidad, de optar por trabajos decentes, de enrumbar sus destinos por senderos de paz, de tranquilidad y de prosperidad.