CIUDAD

Comunidad GLBTI califica el asesinato de Robert Mendoza como crimen de odio


Para Daniela Lozada, presidente del colectivo GLBTI de El Oro, la muerte del joven Mendoza es un crimen de odio. Miembros de la comunidad GLBTI (Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersex), como Jasú Rosado (i), aseguran que aún existe la discriminación en la sociedad. Robert Geovanny Mendoza Portilla, estudiante de la carrera de Acuicultura de la Universidad Técnica de Machala, fue asesinado la madrugada del domingo en el barrio San Francisco.

Luis Becerra

lbecerra@diariocorreo.com.ec

Para el colectivo de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestis e Intersex (GLBTI) el asesinato de Robert Geovanny Mendoza Portilla, de 25 años, ocurrido la madrugada del 1 de agosto es un crimen de odio por su orientación sexual.

ASESINATO

El joven, que era estilista y se dedicaba a la venta de corviches y ceviches, residía en el barrio Amazonas, en Puerto Bolívar.

Pero en la mañana del sábado llegó hasta el barrio San Francisco porque fue invitado a un cumpleaños. Durante el día ayudó a decorar el lugar de celebración, también, a maquillar y peinar a algunos de los invitados.

Ya en la noche disfrutó de la fiesta, pero al llegar las 02:30 de ese día decidió salir de la casa con dirección a una tienda cercana a comprar.

Una persona explicó que llegó un sujeto de contextura delgada le disparó. Mendoza tuvo una muerte instantánea.

En el lugar del crimen se hallaron más de nueve indicios balísticos, que fueron recogidos por personal de Criminalística.

CRIMEN

Para Daniela Lozada, presidente del colectivo GLBTI de El Oro, la muerte de Mendoza es un crimen de odio y es lamentable que “estos casos por los regular siempre quedan en la impunidad”.

Ella asegura que de parte de las autoridades y de la sociedad aún existe la discriminación por la orientación sexual.

“Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona ya sea por robarle y se trata de un ser humano con sentimientos, por eso nosotros nos vamos a pronunciar como comunidad”.

Sobre los casos que han quedado en la impunidad, dijo que estaba el de Cristina, que era una transexual que ejercía el trabajo sexual, quien amaneció ahorcada en su casa.

“El caso de Ernesto, que era el dueño de un bar alternativo que le metieron como 48 puñaladas en la Buenavista y Décima Norte, por eso digo que nosotros también tenemos derechos y obligaciones”.

“El compañero que sufrió el atentado era parte de la comunidad, asistía a las actividades, era alguien trabajador que no tenía vicios, no se metía con nadie”, dijo.

DISCRIMINACIÓN

Para Lozada, la población GLBTI históricamente ha sido discriminada en todos sus derechos.

Jasú Rosado es una chica transgénero. “Yo siempre quise mostrar mi género con el que me sentía identificada. A los 14 años me quería ver linda y me maquillaba; poco a poco quería lograr mi transición. En el colegio me quisieron expulsar, soporté burlas, rechazos, llamados de atención injustificados porque los maestros pensaban que yo perjudicaba a mis compañeros; no era verdad, simplemente era yo”, relató.

Lleva 17 años de su vida en el trabajo sexual. Es consciente de los riesgos que puede enfrentar cada noche, sobre todo, “de parte de los policías, a veces vienen, y sin ninguna educación o tacto nos intentan desalojar de las calles, pero les decimos que no le hacemos daño a nadie; el trabajo sexual es legal en Ecuador”.

JUSTICIA

El asesinato de Javier Viteri, también fue considerado como un crimen de odio. El hombre que lo mató identificado como Hilmar Corozo fue condenado a 34 años de cárcel.

Según Fiscalía, la noche del día miércoles 27 de mayo del 2020, el joven fue asesinado de 89 puñaladas.

Corozo esa noche salió del cuartel con rumbo al cuarto de Javier, solo le tomó 25 minutos para asesinarlo, llevándose consigo dos mochilas y el celular del fallecido, dijo Fiscalía.

Un chat de Facebook revelaría que horas antes al asesinato, se escribió con Corozo, quien lo citó para tener un encuentro.

En el chat se puede ver que Hilmar le pregunta a Javier dónde vive, que le dé su dirección para ir al encuentro.

Testigos explicaron que Javier estaba inquieto con su celular, se reía, hasta a eso de las 21:30 le pidió a sus amigos que por favor se vayan porque iba a tener una visita.

Los amigos salieron, pero dejaron sus mochilas en el cuarto, ellos no sabían dónde ir y se sentaron en una banca, justo frente a la casa, de repente vieron que un joven entraba al departamento, era el acusado, que luego de 25 minutos salió con la camiseta manchada de sangre, una herida en su mano y dos mochilas.

COMUNIDAD

Danilo Manzano, activista LGBTI y director de la organización Diálogo Diverso, dijo que la muerte de Viteri se hizo mediática pero hay muchos actos de odio que nadie conoce.

En 2019 hubo 11 asesinatos a personas de la población LGBTI, tres intentos de asesinato y 4 casos de secuestro y tortura, según un informe de la Asociación Silueta X.

Además, el informe dice que 2019 fue un “año de terror” porque superó en un 500% los datos recopilados en años anteriores.

Entre los actos de odio que no se conocen porque tampoco se denuncian (o si se denuncian las investigaciones no avanzan), están el caso de una persona homosexual a quien en mayo de 2013 la despidieron de su trabajo por su orientación. En Manta, en noviembre del mismo año, a una persona transgénero le impidieron el ingreso a un lugar público por cómo iba vestida.

Un hombre homosexual de 18 años fue detenido por policías en noviembre de 2012 y abandonado en las afueras de Quito. Casos como estos se repiten sin que nos enteremos.

SILENCIO

Este medio buscó una entrevista por representantes de la Policía Nacional y Fiscalía, sin embargo, se indicó que no existía autorización para dar declaraciones sobre este tipo de delitos.