Santa Rosa se caracteriza en la provincia de El Oro al ser el único cantón con nombre en honor a una santa, Santa Rosa de Lima fue una religiosa peruana, la primera en América en recibir el reconocimiento canónico de la Iglesia católica.
Santa Rosa se caracteriza en la provincia de El Oro al ser el único cantón con nombre en honor a una santa, Santa Rosa de Lima fue una religiosa peruana, la primera en América en recibir el reconocimiento canónico de la Iglesia católica.
El cronista vitalicio Manuel Carrillo nos comentó quien fue esta santa que es patrona del cantón benemérito.
HISTORIA
En 1586 nació en Lima una niña llamada María Isabel Flores de Oliva, quien desde su juventud se dedicó a Jesús convirtiéndose en una beata muy caritativa que ayudó a los pobres, desamparados y enfermos durante su corta vida.
En 1617 fallece y en poco tiempo luego de su deceso logra tener fama por los milagros que realizó “mucha gente de Lima y de todo el Perú iban hasta donde ella para rezarle y pedirle por sus milagros”, comentó Carrillo.
Y tras poco tiempo fue beatificada y canonizada convirtiéndose en patrona de Lima, Perú, Filipinas y América.
Desde entonces muchos pueblos adoptaron el nombre, en el caso del cantón orense que antes se llamaba Puerto de Jambelí, religiosos habrían traído la imagen de Santa Rosa de Lima al santuario donde actualmente es la iglesia matriz del cantón.
En ese tiempo la población era pequeña y al traer la imagen de la santa, la religiosidad se amplió. “La gente llegaba a este lugar para adorar a la nueva santa y la festividad se la ubicó desde la fecha en que murió la beata que fue el 24 de agosto de 1617 por ende la fiesta es desde 25 de agosto hasta el 5 de septiembre”.
Los feligreses al conocer de esta santa en el cantón, manifestaban que iban al Puerto de Santa Rosa aparentemente poco a poco fue reemplazando el antiguo nombre de Puerto de Jambelí.
DEVOCIÓN Y COMERCIO
Tanta fue la devoción a la santa peruana, que muchos creyentes llegaban al santuario para pedir milagros y en agradecimiento les dejaban oro, plata y dinero.
“Las autoridades religiosas durante las fiestas prácticamente llenaban cajones de oro, plata, bronce y de billetes y toda esa riqueza poco o nada se quedó en el cantón, todo eso fue llevado a Paita, Perú de ahí la distribuyeron de diferente manera, pero para el cantón nada”, relató el cronista.
Que venían turistas religiosos del norte de Perú, Bolivia e incluso Colombia, además que con la fiesta religiosa se aumentaba el comercio por lo cual se hacía tradición que en las fiestas agostinas había ferias.
“El comercio era fantástico en ese tiempo el movimiento era uno de los más fuertes de lo que hoy es el país”, recalcó.
Y es así que desde ser un punto de conexión comercial de la parte alta hacia el puerto, Santa Rosa fue creciendo y desarrollando hasta la actualidad, convirtiéndose en el corazón de la provincia de El Oro, por su aporte religioso, cultural, tradicional, productivo y comercial.