CIUDAD

El parque Picapiedra se deteriora, moradores esperan arreglos junto con la regeneración


La situación del Parque Picapiedra, un espacio recreativo icónico en el sector sur de Machala, sigue siendo motivo de preocupación para los residentes de la parroquia 9 de Mayo.

Fabricio Cruz

fcruz@diariocorreo.com.ec

La situación del Parque Picapiedra, un espacio recreativo icónico en el sector sur de Machala, sigue siendo motivo de preocupación para los residentes de la parroquia 9 de Mayo. Juanita Merino, vicepresidenta del barrio Venezuela, hizo un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para que tomen medidas urgentes para restaurar y mantener este importante parque. Pidió a la alcaldía que lo intervenga y a la ciudadanía que lo cuide, ya que hay presencia de adultos que llegan y utilizan los juegos de los infantes.

El parque está en un estado de abandono, con juegos infantiles destruidos y falta de mantenimiento en general. “El parque está destruido, pero es por los mismos moradores y gente extranjera que ha venido y no hay cómo decirles nada porque son más molestos”, comentó Merino, señalando que el problema también se debe al descuido de la propia ciudadanía.

Merino destacó que el alcalde Darío Macas, al inicio de su gestión, realizó mejoras en el parque, pero que la responsabilidad de mantenerlo en buen estado recae en los habitantes del sector. “El alcalde cuando entró hizo arreglar el parque Picapiedra, pero eso ya depende de los moradores mismos que ayuden a cuidar”, enfatizó.

Además de los daños a las instalaciones, la seguridad en el parque es una preocupación constante. Aunque hay un guardia asignado, su capacidad para intervenir es limitada cuando se enfrenta a grupos de personas consumiendo sustancias ilícitas. “El guardia no se puede meter cuando llegan 3 o 4 personas a consumir sustancias, también está en peligro su vida”, explicó Merino.

La regeneración urbana que se está llevando a cabo en la zona ha traído mejoras, pero aún quedan áreas críticas por atender. “Estoy muy agradecida con el alcalde, porque gracias a él se está realizando la regeneración. Poco a poco la está haciendo, pero esperamos que también se atienda el parque”, añadió Merino.

La vicepresidenta del barrio también hizo un llamado a la Corporación Nacional de Electricidad (Cenel) y a la policía para mejorar la iluminación y la seguridad en la zona. “Hay lámparas que están oscuras y necesitamos que Cenel venga a poner nuevas. También necesitamos más presencia policial para que patrullen y estén pendientes”, dijo.

Los residentes esperan que, tras la culminación de la regeneración urbana en otros sectores, se destinen recursos y esfuerzos para la restauración del Parque Picapiedra. “Esperamos que el parque sea arreglado también. Queremos terminar primero con la regeneración y luego enfocarnos en el parque”, concluyó Merino.

Y es que el Parque Picapiedra, que fue una vez uno de los principales espacios de recreación familiar en el sur de Machala, actualmente se encuentra en un estado de deterioro. Este emblemático parque ha dejado de ser el lugar seguro y agradable que los habitantes del sector sur solían disfrutar.

Hugo Ordóñez, vecino de la zona y ex presidente de la parroquia 9 de Mayo, expresó su tristeza y preocupación por la situación actual del parque. Según Ordóñez, el parque carece de iluminación adecuada, lo que lo convierte en un lugar peligroso durante la noche. “No hay luz, es oscurísimo y de verdad que solo pasa un guardián y nada más”, señaló, subrayando que la falta de alumbrado público ha incrementado la delincuencia en el área, afectando la seguridad de los residentes y visitantes.

Además de la inseguridad, las instalaciones del parque están en un estado deplorable. La pileta está obsoleta y los juegos infantiles, que alguna vez fueron el centro de diversión para los niños, ahora están destruidos. “La pileta no sirve, no hay un tratamiento, los juegos infantiles están destruidos”, lamentó Ordóñez.

La pandemia y la falta de mantenimiento han contribuido significativamente a este deterioro. “Había hasta internet, era bien alumbrado, pero vino la pandemia, se llevaron los reflectores y está destruido”, recordó.

Los residentes del sector esperan que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto y restauren el parque Picapiedra. Aunque se ha iniciado una regeneración urbana en sectores como Venezuela y parte de Costa Azul, el parque aún no ha recibido la atención necesaria. Ordóñez hizo un llamado al alcalde para que priorice la adecuación del parque una vez que se concluya con la regeneración. “Esperemos que nos ayuden a regenerar el parque, porque de verdad que falta un poco de mantenimiento”, indicó.

La comunidad de la parroquia 9 de Mayo espera con ansias que el parque Picapiedra recupere su antiguo esplendor y vuelva a ser un espacio seguro y acogedor para las familias. “Este parque servía para todos los niños y toda la familia. Es reconocido en el sur como uno de los mejores parques infantiles”, concluyó Ordóñez.

CRITERIOS:

Juanita Merino (vicepresidenta del barrio Venezuela)

“El parque está destruido, pero es por los mismos moradores y gente extranjera que ha venido y no hay cómo decirles nada porque son más molestos. El guardia no se puede meter cuando llegan 3 o 4 personas a consumir sustancias, también está en peligro su vida”.

Hugo Ordóñez (ex presidente de la parroquia 9 de Mayo)

“La falta de luz ha facilitado actividades delictivas. Hay oscuridad, la gente se queja por la delincuencia, y aunque hay un guardia, no se respeta. Esperemos que nos ayuden a regenerar el parque, porque de verdad que falta un poco de mantenimiento”.